"Toca el caracol, Jaguar,
date cuenta que nadie te ha olvidado;
dile al Sol que venga,
que se acerque desde la tarde,
que vuelva a pintar las piedras de rojo antes de irse.
Ya se va a morir el Sol de este día
pero no estoy triste;
mañana saldrá de nuevo
y los teotihuacanos volverán a caminar,
a cantar
y a jugar entre nosotros."
Cuentan nuestros padres que Teotihuacan, la ciudad de los dioses, existió desde siempre y que Nanahuatzin el pequeño, el buboso, se sacrificó para hacer el quinto Sol.
Cuentan nuestros padres que Ce Acatl Topiltzin Quetzalcoatl gobernó al imperio tolteca.
Cuentan nuestros padres que fue en Tula que Tezcatlipoca, el señor del espejo humeante, engañó a Ce Acatl Topiltzin Quetzalcoatl, y que él se desterró para siempre, causando mucho llanto y mucho dolor.
Cuentan nuestros padres que Quetzalcoatl profetizó su regreso.
Cuando se fundó el imperio azteca, la cultura tolteca ya había dejado atrás su esplendor, Teotihuacan era una ciudad abandonada, hacía mucho que los Olmecas habían dejado de existir y los Mayas apenas representaban los restos de la gran civilización que habían sido. El ciclo de vida de una civilización siempre es comparable al de un ser vivo: tiene un tiempo de nacer, llegan los días de esplendor, y llega la época de su muerte, cuando su lugar es ocupado por una nueva civilización, por una nueva cultura.
Esto lo sabían los mexicanos; lo supieron desde siempre, lo sabían cuando los españoles llegaron en el año 1-Caña (Ce Acatl, 1519), lo supieron cuando se dieron cuenta que Cortés no era -ni por mucho- Quetzalcoatl. Ya era muy tarde cuando la cultura mexica estaba muriendo. Los aztecas nunca tuvieron en claro la naturaleza de Cortés: si es que era un dios, o semi-dios, o un mago-guerrero;jamás imaginaron que era apenas un simple mortal, como ellos; un oportunista, un aventurero, pero que estuvo en el lugar correcto en el momento correcto. Esto aclara el porqué Moctezuma II recibe a Cortés con la arenga siguiente:
"Señor nuestro, te has fatigado, te has dado cansancio:
ya a la tierra tú has llegado.
Has llegado a tu ciudad, México.
Aqui has venido a asentarte en tu solio, en tu trono.
Oh, por breve tiempo te lo reservaron, te lo conservaron,
los que ya se fueron,
tus sustitutos.
Oh, que breve tiempo tan sólo guardaron para ti....
ha cinco, ha diez días que ya estaba angustiado:
tenía fija la mirada en la Región del Misterio.
Y tú has venido entre nubes, entre nieblas.
Como que esto era lo que nos habían dejado dicho los reyes,
los que rigieron, los que gobernaron tu ciudad:
que habrías de instalarte en tu asiento,
que habrías de venir acá"
Hernán Cortés y las tropas españolas ya estaban destruyendo la ciudad de Tenochtitlan cuando Moctezuma decidió contraatacar. Moctezuma nunca pensó en usar sus ejércitos, ni a sus mejores guerreros y estrategas; en vez de eso usó el arma más poderosa que conocía: la hechicería. Así que convocó a los mejores hechiceros y sacerdotes del imperio para que combatieran a los extranjeros.
Cuando iban camino al valle del Anahuac, pasando las inmortales montañas y volcanes, encontraron a un joven en su camino. Tenía un aspecto extraño, con tocados y vestiduras ricas y lujosas, pero desaliñado en su pelo, sus gestos y su porte; en cierta forma humano, pero ligeramente desproporcionado; parecía igual a ellos mismos, pero era diferente. Lo más notable es que hablaba como si estuviera borracho, aunque no lo parecía. Los detiene y les dice:
"¿Qué cosa es lo que quieren?
¿Qué es lo que hacer procura Moctezuma?
Ha cometido errores: ha llevado allá lejos a sus vasallos,
ha destruido a las personas..."
Los hechiceros escuchan suspensos las palabras confusas y entrecortadas del joven "borracho". Cuando quieren tocarlo, éste desaparece. No obstante, siguen oyendo su voz: les ordena volver la mirada hacia abajo, hacia el valle donde está la ciudad:
"Ardiendo estaban los templos y las casas comunales y los colegios sacerdotales y todas las casas de México.
Y todo era como si hubiere batalla.
Y cuando los hechiceros todo esto vieron, se les fue el corazón quién sabe adónde.
Ya no hablaron claramente... Dijeron:
no era un cualquiera ése, ¡ése era el joven Tezcatlipoca!"
"Los blancos no saben de la tierra ni del mar ni del viento de estos lugares. Sin embargo gozan de todo lo que producen la tierra, el mar y el viento; ahora nos toca entender cómo y en qué tiempo debemos de librarnos de este mal".
- Jacinto Canek, indio maya.
Compartimos un pasado del que nos podemos enorgullecer; pero siempre debemos tener en cuenta lo que representa ese pasado: historia. Es imposible (y es indeseable) el regreso a los antigüos ordenes políticos: el régimen antidemocrático de Tlatoanis, la impostura y sostenimiento por la fuerza de un imperio, el sistema de avasallaje. La vida de nuestros antepasados suena bonita, pero es mejor mirar hacia el futuro y dejar de lamernos nuestras heridas históricas.
"Los indios no eramos pobres, hasta que llegaron los europeos y nos dijeron que lo eramos".
- Madrem América, india del amazonas brasileño.
Si alguien tiene curiosidad antropológica o prurito intelectual, les recomiendo darse una vueltecita por la página de Dioses del México Antiguo (muy buena) o se pueden dar una vuelta por el sitio de Arte del Mundo Maya (no muy buena, es una galería de arte, aparte, en inglés) o entrar al magnífico sitio Arte e Historia de México.
La información de ésta página está basada en la leyenda del quinto Sol de los antiguos mexicanos, "La visión de los vencidos" de Miguel León Portilla y "El laberinto de la Soledad" de Octavio Paz .
Tanto el pasado autóctono como el presente (predominantemente europeo) tiene sus ventajas y desventajas. Debermos mostrar la suficiente sabiduría para saber qué era lo bueno del México prehispánico, y qué hay de malo en el México neo-liberal contemporáneo.
Mapa humano de etnias
Regreso a la zona maldita
Creada por el muy poco noble y muy poco insigne señor don Inge y los Malditos en esta leal, santa, infausta y mefistofélica cuidad de México durante el día, mes y año del señor 12-Mazatl de la veintena Heytozoztli del año 12-Tochtli (gregoriano: 14 de Mayo de 1998).
Fecha de última actualización: 4-Acatl de Tlacaxipehualiztli del año 5-Tecpatl (gregoriano: 12 de abril de 2004).